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NUEVO CATECISMO CATOLICO

1530 Segundo de...

NT071 - LP/CD

May -2006

 

 

NCC llevan 15 años siendo el mejor grupo de punkrock del estado español, que se dice pronto. Cambian las décadas (¡hasta lo siglos!), los grupos a los que ellos influenciaron se separan, desanimados, pero NCC no sólo siguen adelante, sino que se superan. Acaban de facturar su mejor disco en muchos años, quizá el mejor de su carrera. 1530 segundos, es decir 25 minutos -para que más - de puritito punk canalla, rockerísimo y melódico en su punto (este es su disco más pop, podríamos decir) cantado en castellano e inglés, que supura pasión, estilo, sentido del humor y rock'n'roll.

Influyentes incluso antes de formarse (Arturo y Gonzalo formaron parte de los seminales e La Perrera) y con dos primeros LPs que sentaron cátedra en el HC-punk estatal, NCC han sabido reinventarse cuantas veces ha hecho falta, sin dejar de ser fieles a sus principios ni mostrar la mínima muesca en su entusiasmo. La deserción de casi la mitad de su formación original tras su segundo LP no consiguió herir ni su capacidad de facturar punkrock exquisito ni un directo atronador que nunca en década y media ha bajado de sobresaliente. Con formación de cuarteto, editaron tres discazos (“Aun no habéis visto nada”, “Generación Perdida” y “To Hell and Back”) en los que, sin dejar de ser 110% punkrock, como les gusta definirse, variaron la fórmula de su discurso lo suficiente como para no caer en la copia de si mismos. Para su sexto LP volvieron a cambiar de formación, entrando Eneko (procedente de Teen Dogs) como cantante, y entregaron un disco que ya es un clásico, cantado íntegramente en inglés (al igual que el anterior), y que sorprendió por estar impregnado de un aliento melódico inédito hasta entonces.

Siguiendo esa estela, éste, su séptimo LP, es un disco puramente “Catecismo”, y de nuevo, distinto a nada que ya hayan hecho. Lo primero que llama la atención de “1530 segundos de NCC” es la vuelta a emplear el castellano en la mitad de los temas, a mi juicio una elección muy acertada, pues acentúa lo mucho que hay de personal en su sonido, por otro lado clásico por convicción. Lo segundo, que ese aliento melódico que desataron en “Scarred for Life” se ha extendido y ahora es casi seña de identidad. Como he dicho en la cabecera, este es su “disco pop”. Lo tercero, la cantidad de ases en la manga que tienen y la maestría con la que los usan: que pocos grupos pueden colar referencias tan clásicas (en este disco muy británicas, no diré más, es un placer descubrirlas por uno mismo) sin que los temas suenen prestados. Y por último, aunque no debería sorprendernos, ¡¡¡que pedazo de canciones!!!. Desde la inicial Noise Noise!! - de la que en el CD se incluye un videoclip (en dos formatos, para Quicktime y Windows Media) - un himno donde Damned y Briefs son fusionados y superados, hasta la definitiva y definitoria Mi Verdad que cierra el disco 20 minutos escasos después, el disco es un “hit afer hit” de órdago. Imposible resistirse a destacar “Quizás no haya mañana!”, tremendo trallazo de Oi!-punk melódico, canalla e irresistiblemente pegadizo, que en un mundo normal sería carne de radio. Lo mismo vale para “Perdida de Control”, un clásico desde ya, o la concisa y aplastante “Why when the youth ends”(vaya riff, amigos, un minuto y poco glorioso), la épica, en sus términos, “The Fire Still Burns”, la rocanrolera “Where the Riot Starts”, y bueno, cualquier canción del disco. En el capítulo de las versiones, reivindican a Slade (fantástica When I'm Dancing) y al infraheroe powerpop D.L. Byron (¡si es que hasta para éso tienen clase!). Y como posdata, ¡como tocan estos mendas!, búscame un guitarrista de punkrock (aquí y fuera) que toque como Arturo Ibáñez. Tómate tu tiempo, igual tardas. Como dice un colega, no es sólo lo que toca, es lo que no toca.

Lástima que el rock haya muerto, porque éste es un disco de ésos que hacían que se formaran bandas.




 

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